“INSINUACIONES SEXUALES” Y POR UN “PATRÓN DE COMPORTAMIENTO INAPROPIADO NO DESEADO”

“El Banco Mundial (BN) sancionó al exministro de Hacienda y hoy candidato presidencial, Rodrigo Chaves, por “insinuaciones sexuales” y por un “patrón de comportamiento inapropiado no deseado” entre los años 2008 y 2013, cuando trabajó para esa organización”.

Con la oración anterior inicia un artículo presentado por La Nación el 30 de agosto de 2021 Dicho artículo fue escrito por las periodistas Sofía Chinchilla Cerdas y Natasha Cambronero y ha generado un debate sobre las calidades de “Mr. C”.

Este evento tiene relevancia a nivel político porque ahora Mr. Chaves es un candidato a la presidencia de Costa Rica y, horas antes, se le unió en campaña una de las periodistas más mediáticas del país.

El acoso no es solo agresión física, en multiples ocasiones es verbal y bajo insinuaciones. (imagen tomada de Wikipedia

No cabe duda de las calidades de Mr. Chaves, quien incluso fue nombrado Ministro de Hacienda por la presente administración, cuando apenas se resolvía la condena del caso. Además, el documento de resolución fue publicado en un sistema difícil de acceder y al imputado se le asignó el seudónimo de “Mr. C”.

Aunque su identidad se mantenía oculta, en la época de la Internet difícilmente algo permanece en secreto y, cuando sale a la luz, mediante y viaja or la fibra óptica, suele levantar grandes nubes de polvo, al igual que una explosión. Que esta información viajara por la infraestructura física de la Internet solo dependía de lo visible que fuera Mr. Chaves. De retirarse, esta información difícilmente se habría transformado en algo relevante. En medio de todo, también está en juego lo que sienten las personas del lado contrario, quienes saben que con un clic pueden poner esa información en manos de una persona deseosa de dar a conocer el asunto.

Hoy, como suele pasar en muchas situaciones de trascendencia para la vida del país, se ha generado un debate. Sin embargo, la primera acción de los defensores es decir que ya se sabía que lo iban a atacar porque, aparentemente, los corruptos le tienen miedo. Además, La Nación es el instrumento usado por los corruptos para desprestigiarlo. Los defensores no toman en cuenta la resolución que detalla el proceso investigativo, mediante el cual se encontraron pruebas de su comportamiento y por las cuales fue castigado.

Confieso que no pensaba votar por Mr. Chaves o por doña Pilar, pero preocupación con este caso no se relaciona para nada con el evento, la persona y la elección en particular. Mi punto tiene que ver con el fenómeno del acoso sexual, llámese explícitamente acoso sexual o “insinuaciones sexuales” y “patrón de comportamiento inapropiado no deseado”, pues entre una y otra no hay diferencia real y sí me preocupa la reacción social cuando se denuncian y juzgan estos casos.

Es mi opinión que la medida para recibir y valorar la información que contiene un caso como este debe ser, por lo menos, la que define nuestra legislación y, si esta fuera escasa, deberían ser los tratados internacionales más adelantados.

Como en Costa Rica se ha avanzado significativamente en este tema, se puede usar la actual legislación. Por eso, es importante conocer muy bien la definición del acoso sexual, establecida en la Ley Contra el Hostigamiento Sexual en el Empleo y la Docencia, como vemos a continuación:

ARTICULO 3.- Definiciones

Se entiende por acoso u hostigamiento sexual toda conducta sexual indeseada por quien la recibe, reiterada y que provoque efectos perjudiciales en los siguientes casos:

a) Condiciones materiales de empleo o de docencia.

b) Desempeño y cumplimiento laboral o educativo.

c) Estado general de bienestar personal.

También se considera acoso sexual la conducta grave que, habiendo ocurrido una sola vez, perjudique a la víctima en cualquiera de los aspectos indicados.


Así pues, bajo el Estado de Derecho definido en Costa Rica, existe un marco de referencia claro que define el acoso para los costarricenses y residentes. De acuerdo con él, toda “insinuación sexual” reiterada, que constituya un “patrón de comportamiento inapropiado no deseadoes acoso u hostigamiento sexual, en el tanto resulte perjudicial para las personas que tienen que soportarlo.

El acoso sexual no es perpetrado solo cuando hubo palabras directas solicitando favores sexuales o cuando hubo tocamientos, es decir, agresiones físicas. También, ocurre cuando se abordan, desde una posición de poder, por ejemplo, de parte de un jefe o profesor, temas sexuales que la persona subordinada interpreta como insinuaciones sexuales que debe aceptar para satisfacer al superior teniendo que dar un beso en la mejilla o llegar al coito o cualquier otra práctica peor. La reiteración de estas violaciones a la integridad provoca daños permanentes en la persona subordinada y, de no aceptar, también puede sufrir un sinfín de consecuencias, tanto psicológicas como físicas.

Para aclarar la definición, la ley mencionada anteriormente ejemplifica algunos comportamientos, como se dicta en el siguiente artículo:

ARTICULO 4.- Manifestaciones del acoso sexual

El acoso sexual puede manifestarse por medio de los siguientes comportamientos:

1.- Requerimientos de favores sexuales que impliquen:

a) Promesa, implícita o expresa, de un trato preferencial, respecto de la situación, actual o futura, de empleo o de estudio de quien la reciba.

b) Amenazas, implícitas o expresas, físicas o morales, de daños o castigos referidos a la situación, actual o futura, de empleo o de estudio de quien las reciba.

c) Exigencia de una conducta cuya sujeción o rechazo sea, en forma implícita o explícita, condición para el empleo o el estudio.

2.- Uso de palabras de naturaleza sexual, escritas u orales, que resulten hostiles, humillantes u ofensivas para quien las reciba.

3.- Acercamientos corporales u otras conductas físicas de naturaleza sexual, indeseados y ofensivos para quien los reciba.


El segundo tipo de comportamiento citado en el artículo 4 no deja duda de que usar palabras de naturaleza sexual, las cuales resulten hostiles, humillantes y ofensivas, es una manifestación de acoso. Resalto este aspecto porque constituye una de las formas más comunes de agresión en el delito de acoso sexual. Por cierto, muchas de las manifestaciones de Mr. C citadas en el documento del Banco Mundial son claramente identificables con esta figura.

¿Pero por qué las personas del otro lado, no necesariamente las víctimas y casi de seguro no las víctimas, terminan enviando la información para hacerla rodar en la Internet? Mi respuesta es que como el sistema patriarcal hace todo lo posible por olvidar que un hombre exitoso (es decir, por lo menos un liberal conservador y preferiblemente caucásico) cometió uno o varios actos en contra de mujeres y eso las revictimiza, hay quienes tratan de ensayar que por lo menos esos hombres exitosos tengan una sanción moral de parte de la sociedad haciendo que se publique esa información.

El problema es que las sociedades se rigen por normas patriarcales. Esto es cierto no solo en Afganistán posterior a la salida del ejército de los Estados Unidos y el reascenso de los Talibanes, también se da en la Costa Rica del siglo XXI. Evidencia de ello son las declaraciones de la famosa periodista, ahora metida en política, cuando dijo que Rodrigo Chaves no es un acosador sexual”.

En un audio, al explicar su postura, añadió:“En esas tres instancias (de investigación del Banco Mundial) con jueces independientes se llega a la conclusión que Rodrigo Chaves no es un acosador sexual, sino que tuvo un comportamiento impropio para un alto directivo del Banco Mundial” . Sin embargo, el Banco también agrega que hizo “insinuaciones sexuales” , las cuales, a partir de los parámetros que tenemos en nuestra legislación, sí constituyen acoso sexual.

También agrega en el mismo audio la señora política que: “Yo no tengo ningún motivo para dudar que el Banco Mundial es una institución seria para llegar a la conclusión que llegó. Cualquiera puede denunciar a alguien y no por eso hay que manchar las honras ajenas”. En este caso, perdona y olvida, como manda el patriarcado. Perdona porque, insisto, nuestra legislación dice que eso que se acusó y juzgó es acoso sexual, y olvida porque de hecho la investigación concluyó que Mr. C era culpable y, como había sido nombrado ministro de un país socio de la entidad de marras, se dictó una prohibición de ingreso de esta y de otra institución de igual calibre.

Las afirmaciones de la periodista han sido repudiadas por las personas que creemos que un mundo equitativo con mujeres es mejor. No obstante, también hay quienes opinan como la periodista e incluso se expresan violentamente con respecto a la información publicada por La Nación. Curiosamente, no dicen nada del hecho de que otros medios lo hicieron también, luego de la primera nota. Asimismo, especulan de todo y, como mínimo, dicen, al igual que la periodista, que hay mala intención.

Es lamentable que haya personas que no crean necesario censurar y apartar a una persona condenada por una entidad internacional debido a actos de acoso sexual, la cual aspira a la presidencia de la república. Sin embargo, no es lamentable por querer ser presidente o por ser un liberal conservador o porque quiso ponerles un impuesto a los salarios mayores de 500 mil colones o por cualesquiera que sean sus ideologías económicas, si no porque en nuestra sociedad los hombres que abusan de las mujeres, desde posiciones de poder, deben ser, como mínimo, apartados de cargos de poder público, porque creemos que debemos avanzar sincera y decididamente en los procesos que nos conducen hacia una sociedad más justa en términos de género.

Todas las mujeres que han sido acosadas sexualmente en sus trabajos o en las aulas de las instituciones de educación saben que estamos muy pero muy lejos de tener una sociedad que las valore como personas. Denunciar esas prácticas casi siempre ha sido motivo de sufrimiento y revictimización constante y, por eso, muchas prefieren callar.

Finalizo externando mi admiración hacia las periodistas Sofía Chinchilla Cerdas y Natasha Cambronero, por su trabajo investigativo y por traer al frente este problema. Además, este caso les permite a las personas como yo mostrar empatía y, sobre todo, dada mi condición de varón, aprender un poco más sobre las manifestaciones del patriarcado y visualizar lo profundo de sus raíces, para aportar en lo que nos corresponde. En otras palabras, implica apoyar a los movimientos de género aún y en contra de nuestros prejuicios.

Mis deseos son que la década termine con grandes avances en equidad de género, los cuales permitirán una sociedad definitivamente más justa, por eso debemos apartar a las personas que justifican y más a los que realizan actos de acoso sexual. Todavía estamos a tiempo de hacer esto con las evidencias que tenemos en las manos.

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