Una estratégica para llegar a la inmunidad de manada

Hoy retomo la publicación con un tema que sigue siendo mi principal preocupación. Los periodistas y los políticos, que en su mayoría no tienen formación en ciencias biológicas, al igual que a la gran mayoría de la gente, han tenido que consumirse en todo este empeño, sin los instrumentos que les permitieran hacer una correcta interpretación de la realidad que está detrás de la lucha contra el Covid-19. Por ello han tenido que hacerlo según sus opiniones, fundadas en conocimientos que no necesariamente se han contrastado científicamente. Lo han tenido que hacer con los conocimientos tradicionales. Por eso quiero explicar algunos aspectos que deben tenerse en cuenta antes de pensar en cómo se puede crear inmunidad de manada, algo que muchas personas de ambos grupos están reclamando a los encargados de manejar la pandemia en sus respectivos países o ciudades.

En la publicación de hoy la introduzco con la sección Mensajes de personas que luchan por todos, presentando un trabajo de un artista plástico que labora en una zona rural. Su trabajo, que no es una excepción en nuestra geografía fuera del Area Metropolitana, donde abundan las personas ingeniosas y sobre todo industriosas, muestra la calidad de toda nuestra gente, así como la empatía de gran costarricense.
También desarrollo la sección del Análisis sobre el Covid-19, pero en dos partes. En la primera se muestra la proyección de los datos y la prometedora evolución que llevan. La segunda parte se centra en algunos elementos que tienen que ver con la estrategia para llegar a la inmunidad de manada.

Mensajes de personas que luchan por todos

Voy a presentar primero un trabajo del Lic. Lidier José Parajeles Vindas, profesional en Artes Plásticas, graduado en la Universidad Nacional en Heredia y que labora en el Liceo San Carlos y la UTN en Ciudad Quesada.

Esta imagen del Profesor Parajeles, como dice el, evoca la paradoja que viven las personas que luchan contra el Covid-19 en el día y en la noche, pero que además tienen en su mente a sus seres queridos y tiene que enfrentarse a la posibilidad de llevarles esta terrible enfermedad a las personas que tienen en sus hogares. Nuestro reconocimiento a Lidier por su trabajo y por medio de el a todas las personas que enfrentan esta gran paradoja en todo el planeta, en especial donde la infección los ha llevado al límite, como a los latinos y costarricenses que trabajan en el sistema de salud de Nueva York.

Análisis sobre el Covid-19

Primera parte:

Hoy la figura 1 viene con el dato de infecciones nuevas para el día de hoy, según lo publica el Ministerio de Salud Pública de Costa Rica y con los datos actualizados hasta ayer de Honduras y Panamá.

Costa Rica muestra una situación bien estable, con solo 12 casos nuevos. Se muestra un cambio de la tendencia de los últimos tres días que era a la baja. Para hoy se creció. La curva de regresión polinomíal que mejor ajusta a esta serie de datos, indica que se puede volver a ir hacia un nuevo crecimiento de los datos de casos diarios. Lo deseable es que no se de tal crecimiento.

Hondura muestra la situación más estable y la curva de Panamá parece que sí va con la tendencia de bajar, pero esto luego de una paralización casi total de las actividades dentro del País durante de muchos días

Segunda parte:

Era el año de 1855. En Londres tenían dos problemas. Un olor pestilente debido al derrame de aguas negras de todo tipo, sin control alguno y una epidémia de Colera. La tradición decía que la epidemia era por el mal olor que habían en todo Londres, pues todas las aguas negras caminaban por caños naturales hacia el Támesis. En toda Europa se creía lo mismo, que eran los malo olores los que diseminaban la enfermedad. En 1859 las autoridades de Londres aprobaron el proyecto del Ing Joseph Bazalgette, que propuso hacer un alcantarillado con el objeto de controlar el olor nauseabundo que había en la Ciudad y a la vez controlar la diseminaban el cólera.
El primer alcantarillado fue un éxito, controló los malos olores y a la vez controló la enfermedad. Resultó que la solución propuesta, fundamentada en un conocimiento tradicional, sin hacedero en la Ciencia, era la misma que se habría ejecutado luego de que el Dr. Robert Koch presentó su trabajo y mostró al mundo los microorganismos y su relación con las enfermedades. Separar las aguas negras del agua de beber es fundamental para evitar que esta última lleve bacterias y otros microorganismos que nos enferman y por eso hoy, tratando de minimizar que haya microorganismo en el agua de uso humano, además de tener acueductos que separan las aguas, la misma se trata de diversas formas para matar cualquier elemento que lleve el agua que sea un patógeno.

El conocimiento tradicional, como ven, ha sido útil. Algunas veces por suerte, como en la historia que narré, en otros porque la ciencia lo validó efectivamente. Pero sigue siendo riesgoso no usar la ciencia y más en situaciones como las que nos aquejan en este momento. De ahí lo importante de que todos la usemos y por tanto es vital conocer sus modelos y la forma de usarlos. Pero también hay que reconocer que no podemos hacernos doctores en todos los campos de la Ciencia para poder actuar. Lo importante es conocer nuestras limitaciones y así reconocer que si un experto en un conocimiento dice que se puede combatir algo de una forma y nosotros no lo entendemos, primero tenemos que tratar de hacer el ejercicio de aprender, antes de emitir juicios que podrían ser peligrosos o hasta ponernos en ridículo.

Bajo este contexto es en el que yo veo a muchos políticos y periodistas, y por eso me ha preocupado tanto oír en medios importantes especular sobre que desarrollar la inmunidad de manada debería ser una urgencia para salvar la economía. Y es que resulta que tienen casi razón. Pero a diferencia de cuando se pensó que el mal olor producía enfermedades, el problema no es hacer el objeto (el acueducto) El problema más bien es la como hacerlo. El problema no es saber que la inmudad de manada es la solución. El asunto es cómo construirla. Resulta que para llegar a esa solución no solo se debe entender científicamente la causa, hay que también entender los modelos que permiten crear la solución.

Para poder terminar el confinamiento la meta es llegar a la inmunidad de manada. No hay otro posibilidad, pues la otra forma es desaparecer el virus Sars-cov-2 del planeta, lo que por ahora se piensa imposible. Se han dado extinciones de virus, como pasó con el de la viruela, pero esto sucedió hasta que se alcanzó la inmunidad de manda, la cual se alcanzó con la vacuna. No de otra forma.

He oído algunas personas cuestionar que los logros del País respecto al control del contagio del Covid-19, no nos acerca a la inmunidad de manada y es cierto. Solo se han enfermado 681 personas, se han recuperado y se ha recuperado poco más de 125 personas. Luego de 49 días de pandemia, saber que necesitaríamos 3.5 millones de personas con anticuerpos y que solo hay un poco más de 125 personas que sí sabemos que tienen anticuerpos, es para pensar que llegar a eso sería una eternidad.

Alguna gente se ha preguntado si no será mejor dejar que la gente se enferme para salvar la economía. Pero aquí es donde entramos en las contradicciones y dificultades, pero sobre todo, es donde debemos entender los modelos para llegar a una solución.

Voy a partir del la premisa de que todos aceptamos que la vida humana es lo más preciado. Por tanto lo primero es garantizar que si alguien muere es porque ya no se pudo salvar a pesar de todos los esfuerzos que se hicieron y esto es lo que hemos estado haciendo al muy buen estilo “Tico”.

Si cambiáramos ligeramente esta premisa y aceptáramos que sí se pueden arriesgar las vidas, pero que si alguien se enferma va a tener toda la mejor atención que se puede dar, implicaría que los cálculos a hacer son considerando que si un persona se enferma debe garantizarse que hay siempre una UCI disponible para su atención y personal en ópticas condiciones para atenderlo.

Para simplicarlo lo plantearé así. El modelo real que habría que usar es mucho más completo.

Digamos que las personas solo duran 14 días en una UCI, luego sale, no se sabe si bien o mal, pero eso dura.

Supongamos que en el País hay 300 localidades de UCI y que solo el 2% de los enfermos con Covid-19 requieren una UCI. Supongamos adicionalmente que ese 2% llega a la UCI luego de 14 días después de haber sido expuestos al contagio. Entonces salen de la UCI a las 28 días de contagio.

Entonces si expusieramos a 1500 personas al Covid-19, 14 días después tendríamos las 300 UCIs ocupadas y 14 días días después lasUCIs estarían libres.

En un ensayo de tiempos y movimientos concluiríamos que se pueden exponer 1500 personas cada 14 días y seguir así hasta llegar a los 3.5 millones de personas que se requieren para tener la inmunidad de manada (se necesita un 70% de personas con anticuerpos de 5 millones de habitantes)

Con esa lógica podríamos tener 52/2=26 grupos en un año. 1500 X 26 son 39 mil personas en un año (menos lo que hayan muerto que dependería de la letalidad) con inmunidad.

Como son 3.5 millones los necesarios, entonces 3.5 millones divididos entre 39 mil, nos da los años que se necesitan, que son 89 lustros. Por lo tanto esta forma sería absurda.

En conclusión, proponer llegar a la inmunidad de manada sin la vacuna es imposible.

Los científicos dicen que a más tardar en dos años se puede tener la vacuna, este tiempo implica crearla, probarla, producirla y distribuirla. Para ellos y con el objeto de disminuir los males, lo que se propone son las medidas de distanciamiento físico y sostenerlas el tiempo que sea necesario.

La vacuna podrá darnos la inmunidad de manada que se requiere sin una gran pérdida humana en un plazo razonable, pero manteniendo el distanciamiento. Sin embargo se debe reconocer que no podemos producir una hambruna mundial esperando la vacuna.

Figura 2. Curva de casos por día que se producen luego de 44 quincenas de iniciada la infección de Covid-19.

Por eso en otras publicaciones he señalado que parece que nuestras autoridades han escogido una estrategia de distanciamiento físico, que dependiendo de la severidad del contagio, nos mantenga bajo control, sin llegar a saturar el sistema de salud, de manera que siempre ya hayan localidades de UCI disponibles, haciendo un distanciamiento fuerte cuando suben los contagios y en otros momentos menos riguroso, porque bajaron.

Esa estrategia nos llevará a una curva como la que propongo en la figura 2, que en realidad es una con varios picos, todos son de tales proporciones que no sobrepasan las capacidades, aunque unos picos serán más altos y otros más bajo. La figura 2 es solo un ejemplo de lo que es posible, pues la misma podría tener otras formas posibles, pero se vería finalmente como una con varios picos.

El éxito de la estrategia que es que nunca se sobrepase la capacidad instalada y por eso se tendrán que crear más capacidades médicas, me refiero a infraestructura y el distanciamiento físico será la nueva normalidad.

También tendremos que propiciar una estrategia económica que permita soportar todo ese tiempo y esta no dependerá solo del Gobierno, que por supuesto es el director de orquesta. También dependerá de nosotros mismo.

Larga vida y prosperidad